Hospital de Maudes, un siglo de historia

Por | 22 diciembre, 2016 | 0 comentarios

Patio interior del Palacio de Maudes

En los días de sol, la blanca piedra caliza del Palacio de Maudes refleja la claridad y destaca toda la magnificencia de un gran monumento. En los días de lluvia, la pureza del blanco se ve algo mitigada pero su belleza sigue siendo única e innegable, pues cobran protagonismo los vivos colores de las cerámicas que adornan su fachada y los sonidos del agua en su patio interior.

Se cumplen ahora cien años desde la inauguración de este tesoro arquitectónico, obra de Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, declarado Monumento Nacional en 1976. Palacios es considerado por muchos el gran arquitecto de Madrid, pues transformó su paisaje para siempre con una treintena de obras entre las que destacan el Palacio de Comunicaciones de la plaza de Cibeles o el Círculo de Bellas Artes.

Todas ellas edificaciones con las que el Hospital de Maudes guarda un parentesco artístico innegable: las fachadas blancas, las monumentales torres cuadrangulares, las superficies de piedra natural sin pulir… señas de identidad del singular estilo del arquitecto gallego cuyo legado ha comenzado a ponerse en valor desde la Comunidad de Madrid con un amplio programa de actividades.

El imponente Palacio de Maudes, hoy sede de la Consejería regional de Transportes, fue concebido como un hospital de jornaleros. A esto responde su diseño en forma de cruz, planteado con el fin de dejar entrar la luz en sus diferentes naves; y con altos techos para favorecer la circulación del aire, tan necesaria para evitar contagios entre enfermos. Durante veinte años acudieron aquí para recibir atención sanitaria los obreros con pocos medios, que incluso podían pasar periodos de convalecencia de hasta un mes.

Así lo dejó dispuesto Doña Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel y Blasi, benefactora de la institución cuyos restos descansan hoy en la cripta de la iglesia, junto a algunos de sus familiares más cercanos. Tras el cierre del hospital a causa de la Guerra Civil, el edificio quedó abandonado durante algunas décadas hasta su adquisición estatal y su restauración en los años 80. Un regalo a la ciudad de Madrid que hoy cumple un siglo.

Foto (CC) Tíndalos en Flickr

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