La ilusión de las 12 uvas

Por | 29 noviembre, 2015 | 0 comentarios

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Cuando diciembre va llegando a su fin no queda otra que ir pensando en ellas. Son pequeñas, o al menos así las buscamos para que no nos cueste un atragantamiento, las deseamos sin huesos y hay hasta quien las pela. Así son ellas, sean como sean: naturales o de lata, las uvas son la fruta del mes de diciembre. La venta sube tanto a finales de mes que el precio también hace de las suyas para poder hacer un poco más de caja y es que, no hay casa en España que llegue al día 31 de diciembre sin un buen cargamento de ellas y siempre pensando en el “por si acaso”, por si acaso me faltan, por si acaso viene alguien más, por si acaso se estropean… ellas, las uvas, son las grandes protagonistas que nos indican que el año se acaba y que estamos por recibir uno nuevo con el que podemos volver a soñar desde cero, que estará lleno de nuevas oportunidades y opciones de grandes momentos.

Cada 31 de diciembre, cuando faltan pocos minutos para las 00 h, toda España se emociona y se prepara para recibir el año nuevo. Las manos se nos llenan de elementos para atraer la buena suerte que nos acompañará durante los siguientes 365 días: el lazo rojo, la maleta en la puerta para atraer viajes, el oro en la copa de cava, la propia copa de cava, los buenos deseos escritos en un papel y pisados con el pie derecho, el pie izquierdo levantado y por supuesto… las uvas. Las 12 uvas en España no pueden faltar, eso es así y si no están, puede ser una catástrofe no solo esa noche, sino el resto del año.

Desde días antes empezamos con ese gusanillo nervioso de cómo comprar las uvas este año, encargarlas en nuestra frutería habitual, prever para no quedarnos sin ellas… todo debe estar perfecto para la hora clave. Cuando llega ese momento, perdemos las cuenta de las veces que las podemos contar: 12, debe haber 12 uvas. ¿Su tamaño? El justo y apropiado para comerlas de una vez, que no se atrataganten (¿porque será eso que el nuevo año se atragantará?), que no se nos queden a mitad comer pero tampoco que sean muy pequeñas que eso no tiene gracia. Y cuando las tenemos listas y faltan segundos, las contamos una vez, pensamos en los que no están y en los propósitos de año nuevo y de repente… el gran reloj de la Puerta del Sol… comienza a dar los cuartos… y nos miramos, todo nuestro año pasa por nuestra cabeza mientras pensamos en las 12 uvas que nos tenemos que comer, una cada campanada, ni antes ni después… para que con el último Dong, entre la última pieza y así habremos entrado en el nuevo año, en este caso el 2016, con la mejor energía.

Ya estamos, falta poco, empiezan las campanadas, los presentadores de las diferentes cadenas de televisión quedan en silencio para que solo el gran Reloj hable, él es el que manda. 10, 11, 12… y ¡Feliz Año Nuevo! Ya está, lo malo del anterior como por arte de magia ha quedado atrás. Solo ha pasado un minuto pero volvemos a sonreir como quien abre una caja llena de nuevos momentos por vivir y ha cerrado automáticamente la de los malos. Ilusión, eso se llama ilusión por algo mejor. Y jamás, sea cual sea el momento, debemos dejar de vivirlo.

31 de diciembre… las 12 uvas… las 00 h… números que nos marcan cada año. ¿Te apetece comenzar el año en nuestra ciudad? Entonces, alójate en alguno de nuestros hoteles en Madrid.

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