Siete pecados capitales en Madrid

Por | 19 junio, 2012 | 0 comentarios

Ya que la picaresca forma parte de la tradición española, dejamos una pequeña guía para pecar como es debido.

Gula. EnconEstatua al Ángel Caídotraremos los mesones de cocina tradicional madrileña por la Cava Baja, en los alrededores de la Plaza Mayor. Por allí se encuentran Casa Lucio y Casa Paco y, si aspiramos a batir un récord, pasar por el restaurante más antiguo de Madrid junto al arco de Cuchilleros: Botín, fundado en 1725.

Soberbia. Madrid también tiene ganas de tocar el cielo. En el Paseo de la Castellana se encuentran las tentativas de levantar el horizonte de la ciudad, recientemente coronado con cuatro gigantescas torres al final del paseo, en Chamartín.

Avaricia. Solo con asomarnos a la Gran Vía ya nos encontraremos una riada de bolsas de papel y cartón en cuyo interior, probablemente, habrá prendas de ropa. Las grandes franquicias han elegido este paseo, clave de la ciudad, para ofrecernos su catálogo. Si elegimos etiqueta, los comercios de la calle Serrano.

Lujuria es la manera en que termina la noche de muchos madrileños y turistas. En el centro se encuentran pubs para todos los gustos; en los alrededores del cuartel Conde Duque están empezando a aflorar tantas coctelerías que resulta difícil elegir. Para copas con categoría de arte, el Museo Chicote, allí donde se cruza Alcalá con la Gran Vía.

Ira. Un barrio de Madrid recuerda la guerra de independencia de 1808. Se trata de Universidad, aunque los madrileños se refieren a él como Tribunal o Malasaña. Sus calles están nombradas según los héroes españoles de la contienda y, en la plaza del Dos de Mayo –fecha en que comenzó la revuelta-, la estatua de dos de ellos, Daoíz y Velarde. En definitiva, un museo de Historia a pie de calle.

Envidia probablemente es lo que despierta la llamada Milla de Oro de Madrid, que concentra tres de los museos más importantes de Europa: el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía. En el primero conoceremos a Velázquez y, desde luego, a sus Meninas. Las vanguardias, también extranjeras, están expuestas en el segundo; el Guernika nos espera en el último de ellos.

Pereza. En el Retiro los jóvenes cambian los videojuegos por los malabares, los enamorados renuncian a los grandes gastos para compartir un bocadillo, y a los niños les basta un globo para sonreír. Es lo que invitan a hacer los espacios ajardinados que se encuentran entre el Palacio de Cristal, la Casa de Vacas y los grandes estanques del parque.

Categorías: Guías Madrid

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