Las casas a la malicia

Por | 15 septiembre, 2014 | 0 comentarios

Casas a la malicia

Hoy día el número de hoteles en Madrid supera el millar. Sin embargo, hace tan solo 100 años, había muy pocos en nuestra ciudad. De hecho en 1868, la capital contaba con centenares de posadas y hostales, pero ningún hotel en el sentido en el que lo conocemos hoy: con recepción, servicio de habitaciones y cuartos de baño individuales.

Tanto es así que cuando el rey Alfonso XIII se casó con Victoria Eugenia de Battenberg en 1906, la mayor parte de los invitados tuvieron que hospedarse en palacios privados al no existir ningún hotel de lujo en Madrid (como los nuestros) digno de la realeza.

¿Y cómo se alojaban los aristócratas cuando venían a Madrid? Embajadores, servidores, funcionarios… tenían que alojarse en casas particulares. Existía una antigua ley promulgada por Felipe II que establecía una “regalía de aposento” por la cual todos los propietarios de casas de más de un piso estaban obligados a ceder las demás plantas, de forma gratuita, a los miembros de la Corte.

A consecuencia de esto, los madrileños comenzaron a construir casas de una sola planta para evitar cumplir con esta obligación. Otros constructores recurrieron a ingeniosas soluciones, como poner en la parte interior del inmueble las habitaciones más altas, de forma que no se pudieran ver desde la calle. El rápido crecimiento de la ciudad en entre los siglos XVI y XVII hacía imposible a los funcionarios públicos llevar un control riguroso de los inmuebles que se construían.

Y es que los ciudadanos más pícaros llegaban a camuflar sus casas en caso de inspección, fingiendo que las plantas inferiores se usaban a modo de establos, la primera a viviendas y la segunda a desván, cuando en realidad utilizaban todas las estancias para vivir.

A estas casas se las llamaba “casas a la malicia” por la picaresca empleada para eludir el mandato real. Se calcula que a principios del siglo XVI había en Madrid unas mil casas de estas características, que también recibían el nombre de “casas de difícil o incómoda repartición”.

Imagen (CC) Casa a la malicia, en la calle Redondilla, por Garciaj

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Categorías: Guías Madrid

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