Dónde tener una cita en Madrid

Por | 27 agosto, 2012 | 0 comentarios

El Jardín SecretoHay quien dice que el amor, más que un sentimiento, es una técnica -y más numerosos que quienes lo dicen son, desde luego, quienes en algún momento lo hemos pensado-. Por ello, y en una ciudad llena de oportunidades, nunca viene mal saber a dónde llevar a una pareja improvisada.

Para ir paso a paso y tomando un café, una de las mejores paradas es El Jardín Secreto, el cual encontraremos en la Calle San Bernardino, junto al Centro Cultural Conde Duque. Su discreta luz cae sobre unos recovecos en los que el mobiliario y la decoración están cuidados al detalle. Quizá por ello, o por su sorprendente carta de cafés, hay tardes en que una fila de gente espera a que el local abra sus puertas como si de un cine se tratara.

También tenemos posibilidades si, por el contrario, preferimos que las preguntas y respuestas no traten sobre nosotros. En la Calle San Vicente Ferrer, el célebre Manuela nos espera con su añeja colección de Trivial Pursuit y otros tantos juegos de mesa. Este bar, conservando su ánimo y color desde principios del siglo pasado, abre hasta las dos de la madrugada, por lo que tendremos tiempo para terminar la partida y, en todo caso, su arriesgado repertorio de licores.

Trascendiendo del juego al arte quizá queramos acercarnos al histórico Libertad Ocho -cuyo nombre revela su localización-, donde al caer la tarde encontraremos siempre alguna actuación en directo. Cantautores, cómicos y hasta cuentacuentos estarán allí para llenar la velada de aplausos.

Entrada la noche y para dejar que la música nos eche una mano, el Blue Note abre a diario ofreciéndonos su atractivo dos por uno en coctelería. En la Calle La Palma, y muy cerca de la parada de metro de Tribunal, este pub de cómodos sofás y ritmo de jazz cuenta con el ambiente perfecto para la picaresca. Si, para no desbordarnos, queremos abrir camino a las copas con algo de cenar, solo hay que seguir caminando por esta misma calle hasta el Lola Loba, donde las tostas y raciones se comparten, siempre, a la simpática luz de las velas.

Después de un recorrido como este, lo más probable es que no quede lugar para las indicaciones.

Categorías: Guías Madrid

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