Tabernas con sabor añejo

Por | 24 febrero, 2015 | 0 comentarios

Taberna Antonio Sanchez

Frente a los bares y restaurantes del ‘plato cuadrado’, como los llaman esos detractores de cierta estética moderna y fría, se mantienen con espíritu numantino una serie de locales que conservan intacto el sabor de siempre. Como la taberna de Antonio Sánchez, sita en la calle Mesón de Paredes 13, que hace más de cien años era habitual de toreros y pintores, y en la que Ignacio Zuloaga era un cliente ilustre. Cocina casera y sin complicaciones en ambiente castizo, como caracoles, albóndigas o picadillo de carne, donde no hay que resistirse a su jugoso vermú de grifo.

Pese a que se están viniendo arriba con el precio de los vinos (muchos de ellos a 3,5 euros la copa), Stop Madrid es una taberna de nombre extraño pero gran atractivo tradicional, fundada en 1929. Tostas de ibéricos, chacinas, quesos varios como la irresistible torta del Casar, ideales para combinar con sus cañas bien tiradas o su amplio surtido de vinos, a un paso de la Gran Vía.

Un poco apartado de los circuitos más turísticos, en el castizo barrio de Embajadores, se encuentra Bodegas Rossell, al que por otra parte se llega en un breve paseo desde Atocha o el museo Reina Sofía. Merecerá la pena la visita por sus productos de calidad, como ese tomate de huerta que sabe a tomate, sus raciones de jamón, tostas de solomillo y foie, y platos más novedosos y apetecibles, como el tartar de atún. Todo ello servido por unos camareros con fama de amables y atentos. En la calle del general Lacy, 14.

Y terminamos esta breve guía por las tabernas con sabor con dos recomendaciones más. La primera es Vinícola Mentridana, en la calle San Eugenio 9 (justo debajo de donde se imprimió, hace 400 años, la segunda edición de El Quijote). Vinos toledanos a buen precio en un local tradicional, con sus columnas modernistas, pero llevado por gente joven y atractiva.

También disfrutarán en La Venencia, que tiene algo de viaje al pasado: no hay música, no hay refrescos, solo vino, finos, amontillados, en grandes barricas y embutidos para acompañar. Y en sus paredes, el espíritu del Madrid más auténtico, el de antes del metro, la electricidad y los teléfonos móviles.

No obstante, quien prefiera otros ambientes quizá algo más refinados, el callejero de Madrid también alberga muchas referencias. Algunas de ellas, relacionadas con los hoteles de lujo que la cadena CHH tiene en diversas zonas de Madrid.

Foto: Tamorlan via Wikimedia Commons. Licencia CC 3.0

Categorías: Comer en Madrid

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